Estás sentado…

Ana Luisa Téllez Rosales

Estás sentado
en el centro de esa gran habitación, 
es lo único que conoces,
a la vez sabes nada. 
Eres tan pequeño,
insignificante,
y sin embargo, 
crees que lo eres todo.

¡Oh, mira!
La pared de tu mundo se abre,
una figura envuelta en trapos entra.
¡Hermano, ven conmigo!
¡No!, ¡no lo necesitas a él ni a nadie!
¡Eres Dios!

Por fin se fue,
¡qué molestia!
El cuarto se empieza a mover, 
empiezas a comértelo
o él te come a ti.
Intentas huir,
¡pero es muy tarde!

Eres tan pequeño e insignificante.
Obra: Solo/ Freinet Xalapa

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