La niñera roja

Adaptación remixeada de los cuentos “La Caperucita Roja” y “Los siete cabritos”

Valentina Carrasco Morales

Había una vez siete cabritos que vivían muy contentos en una casita en el bosque. Un día, su mamá tuvo que salir al mercado a hacer las compras y necesitaban a alguien que cuidara a sus hijitos:

-Hijos míos va a venir a cuidarlos una amiga mía, su nombre es Caperucita Roja.

-¡Qué bueno, mami!- exclamaron los cabritos quienes habían oído de ella anteriormente.

-Tengo que salir ya, cuídense mucho y no abran la puerta a nadie que no sea Caperucita.

Un lobo que por ahí pasaba escuchó que los cabritos se quedarían solos y se le ocurrió un plan: se haría pasar por la niñera roja para engañarlos e intentaría comérselos, así que se fue a cambiar.

Unos minutos después en la casa de los siete cabritos se escuchó un golpeteo en la puerta:

-¡Toc-Toc!

-¿Quién es?- preguntaron los hermanos.

-¡Soy Caperucita Roja!- respondió una voz detrás de la puerta.

Los cabritos, con cautela asomaron sus cabecitas para corroborar, y era… ¡Sí, era Caperucita Roja! Muy felices, los cabritos la dejaron pasar dándole la bienvenida.

Caperucita se dispuso a hacerles de comer una rica ensalada y se dirigió a la cocina, mientras tanto los hermanos se pusieron a jugar.

Obra: Caperuza, Héctor Olvera

De pronto se escuchó que alguien golpeaba a la puerta otra vez:

-¡Toc-Toc!- esta vez era el lobo-¡Cabritos, soy Caperucita Roja!

Los cabritos muy confundidos fueron a la cocina donde se suponía que estaba su niñera, pero no la encontraron. Resulta que cuando terminó de prepararles la comida, la diligente Caperucita había subido a ordenar un poco los cuartos. Esto no lo sabían los cabritos, quienes creyeron que la amiga de su mamá había salido al huerto a buscar frutos rojos para la ensalada y había dejado que la puerta se cerrara detrás suyo.

Muy confiados, los pequeños abrieron la puerta. Cuando descubrieron que en realidad era el lobo empezaron a gritar.

Caperucita, al oír tanto ruido, decidió bajar para ver qué estaba sucediendo.

Y ¡oh sorpresa!, el lobo estaba persiguiendo a los cabritos. Rápidamente, Caperucita tomó el teléfono y llamó al cazador:

-¡Auxilio! ¡Estamos en la casa de la señora Cabra y un lobo acaba de …- no pudo terminar su oración pues el lobo la había capturado.

Al oír eso, el cazador salió de inmediato a la casa de los siete cabritos. Cuando llegó encontró la puerta abierta, se asomó y vio a los cabritos junto a Caperucita Roja amarrados, sin señal del lobo, quien estaba en la cocina preparando la estufa para su festín.

Sigilosamente entró a la casa y desató a las víctimas, quienes subieron a esconderse en los cuartos. Luego caminó hasta la cocina procurando no hacer ruido. Mientras el lobo buscaba los condimentos para ponerle a su cena, el cazador aprovechó para capturarlo y lo sacó de una patada. Asustado, el lobo salió corriendo, sobándose la cola.

Caperucita y los cabritos estaban tan agradecidos con el cazador que lo invitaron a comer la ensalada que temprano habían preparado.

Cuando mamá cabra llegó a casa, sus hijos y Caperucita tenían una larga historia que contar.

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