Isabel Mandujano Ortiz
La obra muestra a una chica en un ring de box. En un inicio podemos ver cómo ella parece que tiene el valor para encarar a Zeus, que es un saco de box, pero mientras se va quitando la bata, va mostrando que viste un uniforme de limpieza, así la personaje se rebaja a ser una sirvienta. Esto pasa varias veces durante la obra, la personaje principal parece que por fin enfrentará a Zeus, pero cambia la furia por adoración, lo cual es contradictorio, pero se entiende, ¡es un dios!
La historia trata sobre cómo la protagonista, Rhea, lidia con los traumas que le dejó ser testigo de abusos. Por ejemplo, el abuso contra la niña Selene, que fue literalmente violada por Zeus mientras Rhea se escondía debajo de la cama; al salir de ahí solo vio el cuerpo de la pequeña quemado por el rayo, cubierto con una sábana. Mientras más cuidaba de ella, mientras vivía su embarazo, más enojo y rencor le tenía a Zeus, el dios que la violó. Ella no se lo explica, se supone que los dioses deberían protegerlas, no abusar de ellas.
A Selene se le asesina, por lo que Zeus tiene que acabar de formar a su hijo Baco, el cual era como la adoración de Zeus. Rhea vio el cuerpo de Selene sin vida siendo arrastrado. Baco se volvió una copia de su padre. Aparte, Baco “juntaba” a varias mujeres a las que llamaban “ménades”, lo que yo entendí que eran algo así como sus prostitutas personales, una especie de harem, ya que decían que estaban casi descubiertas y sabían “tocar la flauta”, además de que seguían la voluntad de Baco ciegamente, porque él las obligaba con su poder de dios.
Lentamente, las mujeres iban desapareciendo y siendo “resguardadas” para el goce personal de Baco. Rhea seguía siendo testigo de varios abusos mientras se escondía debajo de la cama.
Luego apareció otro personaje, Penteo, quien veía por las mujeres que se iban. Él era el rey, pero como le “estorbaba” a Baco y a Zeus, lo mataron, ridiculizándolo primero, haciéndolo vestir con ropa de mujer y haciendo que su propia madre lo decapitara y llevara la cabeza de su hijo en sus manos. La madre expresa su dolor y desacuerdo, logrando que la expulsaran del reino.
Mientras se va acercando el final de la obra, Rhea va tomando valor para expresar lo enojada y asqueada que está con aquellos dos hombres, dioses, y se descubre que ella es la única sobreviviente, pero gracias a su duelo, terminan diciendo que está loca.
La obra estuvo bien ejecutada, logra meterte en el la cabeza de Rhea, sientes su dolor y desesperación. Habla de temas bastantes serios y que pasan en la actualidad, siento que es una forma para lograr recalcar y hacer conciencia de los problemas por los que siempre hemos pasado las mujeres en esta sociedad dominada por los varones, la mayoría insensibles ante el sufrimiento del abuso perpetrado hacia las mujeres.
Es impresionante el uso de un solo escenario, luces, sonidos, vestuarios, objetos. Interpretaron los personajes como objetos representativos del deporte, añadiendo truenos al hablar de Zeus. El vestuario que cambiaba representaba la rebeldía y el estatus de la chica. Me gustó. La recomiendo.


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