REGAN: EL JUEZ DE DIOS

Rodrigo Cázares Álvaro

Imagen: Ian Antonio Moctezuma, Primer Semestre Bachillerato.

El 25 de marzo de 2019 hubo una masacre en una iglesia de Texas, Estados Unidos. Siete muertos en total, ningún miembro del personal de la iglesia fue asesinado.

Tras un chequeo forense y una investigación a profundidad en los expedientes policíacos, se descubrió que todos los asesinados tenían cargos por vandalismo, robo y algunos hasta acusaciones de evasión fiscal o secuestros.

En los cadáveres se encontraron múltiples puñaladas en distintos partes del cuerpo. El caso terminó siendo un misterio sin resolver…

Tres años después, en el mismo pueblito de Texas, Michael Reyes despertaba con una gran cantidad de dolor en el cuerpo. Tras ignorar el dolor, se metió a bañar y rápidamente salió de su casa en su pequeño vocho hasta llegar a una misteriosa hacienda y ver a un señor con unas botas cafés, una playera de botones y un sombrero. El señor le gritó: 

– ¡Miguel! ¿Cómo has estado, compa? – rápidamente Michael le respondió 

– ¡Ya te dije que me llamó Michael! 

– Bueno no te esponjes, si sigues así pierdes tu ranchito. – Respondió burlón el señor.

Él era el patrón José, el líder criminal de la zona. Michael tuvo que trabajar para él debido a que su negocio estaba en bancarrota y estuvo a punto de vender el rancho que su papá le heredó, así que solo era cuestión de tiempo y dinero, dejar esa horrible pandilla y no volver.

Michael llegó a una sala de reuniones, múltiples criminales estaban sentados en la mesa; en la reunión se discutió sobre un robo a una iglesia a la cual la pandilla rival no pudo acceder, entonces le daría la misión a Michael.

Las cualidades criminales de Michael eran prácticamente nulas, así que decidió enviar otros criminales más experimentados. Al llegar al lugar, los criminales entraron sigilosamente abrieron la cerradura y agarraron lo que veían.

Como era noche, Michael casi no podía ver, pero apreció unas joyas preciosas, metió algunas a su bolsillo para no llegar a casa del patrón con manos vacías. A las afueras de la bóveda se escuchó un sonido extraño, así que salieron con pistola en mano, una gran ráfaga de aire pasó, las biblias se hojearon solas y las estatuas de vírgenes comenzaron a llorar sangre, rápidamente una especie de cuchillo atravesó a uno de los criminales.

Tras fijarse en el cadáver, vieron que tenía forma de cruz, mientras continuaban disparando al aire. Uno de los criminales era arrastrado a la oscuridad, cuando se acercaron a verlo, se dieron cuenta que había sido empalado contra la espada de una estatua de un ángel. 

Una silueta se mostró, una especie de Templario con capucha. Mientras corrían, uno tropezó con una joya y el Templario le extendió la mano, el criminal lo sujetó y se levantó, se quedaron mirándose a los ojos y el Templario levantó el otro brazo clavándole una daga en el hombro, el criminal comenzó a gritar de dolor y el Templario le quitó el cuchillo del hombro y lo tiró al suelo.

El último criminal y Michael corrieron a la salida, el ladrón fue jalado, Michael salió pero su compañero no y se cerraron las puertas. Michael se metió a su carro y se fue con un enorme pavor.

Al día siguiente tuvo pesadillas, no fue a casa del patrón porque sabía que si regresaba con las manos vacías moriría. De pronto, un ataque de ira lo golpeó y comenzó a reír una y otra vez, rayo las paredes de su casa, con sus uñas arañó sus puertas, soltó una patada, tiró una Biblia la cual se abrió en una página que decía: “El juez de Dios». Tras leer un poco se dio cuenta de que aquel que lo persiguió era un “Juez” que Dios enviaba para castigar a los pecadores.

Tras esperar un tiempo salió de su casa en su vocho y con escopeta en mano. Al llegar, se encontró con el juez de Dios “Regan”. Michael le apuntó con su escopeta a la cara y tiró las joyas que había en su bolsillo. Regan soltó sus cuchillos y tomó las joyas, Michael disparó una y otra vez y el cadáver cayó al piso.

De pronto alguien le tocó el hombro y antes de voltear vio que uno de los cuchillos faltaba, sintió un golpe en la espalda y cayó al suelo. Despertó en una silla de ruedas en un hospital psiquiátrico, lo subieron a una cama y le pusieron unas inyecciones, estaba junto a una ventana listo para cumplir su sentencia de muerte, todo su corazón le dolió, alcanzó a ver una silueta del Templario observando. 

Dos días después se publicó en el periódico “Asesino que mató 11 personas en una iglesia es condenado a la pena de muerte, estado actual: Fallecido”.

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