Sara Valenzuela Bonola
Cuenta la leyenda que en Alchichica un hombre llamado Daniel murió ahogado, al no haber ni sangre ni olor dieron al hombre como desaparecido y su fantasma no pudo descansar en paz, porque no tuvo entierro. Su alma quedó errante en busca de venganza hasta obtener su pase al más allá. Te contaré lo que ocurrió cuando el fantasma, al buscar su descanso final, se encontró con el Diablo en persona.
Ya habían pasado seis meses desde su muerte, Daniel estaba harto de seguir en la laguna, porque ni siquiera podía caminar o conocer el mundo, solo podía conformarse con la superficie del agua, no podía ir más lejos. Él esperaba el Día de Muertos, así podría salir de su condena por un día y cobrar venganza de todos los que lo secuestraron. Daniel acabaría con muchas personas, pero su principal objetivo era el jefe de policía por cerrar su caso injustamente.
Pasaron las semanas y el Día de Muertos llegó, él estaba listo para el asesinato. Se dirigió a la caseta de policías y buco cuarto por cuarto hasta encontrar a su primera víctima. Daniel empezó a hacer que la luz temblara, al policía le dio igual, él sabía que estaba en un edificio viejo y que rara vez le daban mantenimiento. Apagó las luces dejando todo en completa oscuridad. No se distinguía ningún color, solo el negro y dos ojos brillantes al fondo del pasillo (que eran los de Daniel). El policía pensó que solo era una alucinación, hasta que escuchó un susurro fantasmal en su oído diciéndole cómo sería su muerte. Daniel tomó una botella de licor del altar de la caseta de policía, la rompió y clavó cual estaca en el corazón del jefe. Lentamente, el policía se volvió un fantasma. En eso apareció Satán.
—Mira, mira. Tu alma servirá para tomar su lugar— dijo refiriéndose al policía y señalando a Daniel —Y tú, Daniel, puedes venir al infierno conmigo, pero no para sufrir, para servir a mi lado, serás un socio—dijo Satán.
El hombre que murió ahogado en Alchichica lo consideró por un momento, pero se dio cuenta de que todavía le faltaban muchas personas por matar.
—No gracias, todavía me falta cobrar venganza a otros— respondió Daniel.
Según la leyenda, entre el uno y dos de noviembre en los poblados polvorientos del alrededor de Alchichica, un fantasma regresa a aniquilar a todo aquel que lo haya tratado mal en vida y a sus descendientes.

«Hombre» por Tamara Abarca

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