Nombre de la película: Ellas hablan
Directora y guionista: Sarah Polley
Reparto principal: Claire Foy, Jessie Buckley, Rooney Mara, Frances McDormand
Géneros: Drama
País: Estados Unidos
Año: 2022
Duración: 104 minutos
Ellas hablan es un largometraje basado en la novela del mismo nombre, escrita por Miriam Toews quien, a su vez, toma fragmentos de un escalofriante hecho real, pero esto no la hace sentir para nada como una imitación. La novela fue descubierta por la directora en un club de lectura; la idea de que un grupo de personas que no están de acuerdo encuentren la forma de avanzar juntas la entusiasmó.
Cada día nos inclinamos más hacia las imágenes en todos los entornos en especial el entretenimiento, los libros intentan evocar imágenes, las películas nos dan tomas espectaculares que se explican por si solas. Tan es así que Denis Villeneuve (el director de Dune) declaró que ve innecesarios los diálogos en las películas; no obstante, algunas otras, como Ellas hablan, permanecen para recordarnos la importancia de las palabras y lo que pueden llegar a evocar.
Ellas hablan nos narra la historia de una comuna religiosa oculta en los Estados Unidos: viven en medio de algo, pero aislados de todo, increíble alegoría para las mujeres en esta comuna: ellas viven, trabajan, sueñan en ese lugar, pero su voz, sus mentes y sus almas nunca son parte de eso, realmente.
De todos estos factores nos vamos dando cuenta poco a poco, después de que se nos narra el conflicto en los primeros 9 minutos del filme. Este grupo de mujeres apartadas de todo llevan mucho tiempo despertando “con el recuerdo de unas manos que ya no estaban”, sus cuerpos llenos de moretones y manchados con su propia sangre, todas las mujeres de la comuna vivían el horror: desde las niñas hasta las abuelas, “nosotras nunca hablamos de nuestros cuerpos, así que, cuando todo empezó, no tuvimos palabras”. Los hombres adjudicaron los ataques al mismísimo diablo.
Ellas descubrieron que nunca hubo un diablo, solo hombres. Los acusados fueron llevados a la comisaria por su propia protección, y esto solo son los primeros 9 minutos ¿Qué pasa durante el resto de filme? Hablan, hablan sobre qué hacer. La mayoría de los hombres fueron a sacar a los acusados de la comisaria y las dejan con el ultimátum: tiene dos días para perdonar a sus agresores. Dos días, un grupo cuya voz nunca había sido escuchada, pero saben que lo que pasó se tiene que discutir y lo que crean es uno de los discursos más aterrizados sobre la condición femenina que he escuchado en vida.
Cada una de las mujeres ha sido atacada, pero eso no significa lo mismo para todas: vemos las capas del dolor en cada una de sus realidades, y lo más fascinante de todo es que podemos entender el “¿Por qué?”, de cada una.
Una gran ayuda para la dinámica de la conversación es “Una”, ella es una mujer que quiere más para todas las mujeres, su discurso está muy aterrizado y la expresión de su simpleza al tocar ciertos puntos que ella misma ha meditado nos hace empatizar no solo con su realidad, sino con la nuestra, como mujeres que viven en una sociedad patriarcal y (aunque en menor medida) sufren los estragos de ésta. Tal vez uno de los desaciertos de la película es que, a pesar de lo útil del personaje, no terminamos de entender bajo qué privilegio ella pudo desarrollar ese pensamiento si vive en la misma situación que las demás mujeres.
Otra elemento que se lleva de manera muy realista es la “sororidad”, cuando se habla de ésta regularmente tiene una sobrecarga fantasiosa y armónica, pero la “sororidad” no es tan fantasiosa, las mujeres no estamos de acuerdo o nos queremos solo por ser lo que somos y no todas están dispuestas a escuchar, pero hay un nivel de comprensión, no de amor, ni necesariamente amistad, solo comprensión y eso es la “sororidad”, es un punto bien logrado que me hace querer aplaudir.
El elemento central es el dialogo, pero las imágenes aparecen en los momentos justos y la música nos apoya a marcar el ritmo del recorrido; lo gracioso es que es el mismo ritmo siempre que suena la melodía, pero la última vez que aparece en escena se siente infinitamente más acelerado. Esto, damas y caballeros, es gracias a las palabras y ese, a mi parecer, es el valor principal de la obra: recordar las fuerzas de las palabras con un discurso que hasta la fecha no tiene caducidad. Una historia hecha de palabras.
Es una película por y para mujeres, como mujer la disfruté mucho y a unos días de haber estado en la marcha del 8M me pareció buena idea hablar de Ellas hablan. Su público meta son las mujeres, pero todos podrían llegar a disfrutarla. Aunque, ciertamente, se necesita una mínima aceptación de la discriminación que sufren las mujeres, si eres una persona que se opone a esta idea no creo que llegues a apreciar el filme.
Andrea Ortega Márquez


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