Angie Ceballos Ruiz

Astronomi era un sistema muy grande, lleno de estrellas, galaxias y hermosas constelaciones.
En este sistema habitaban personas peculiares, ya que emitían un precioso brillo, el cual podría dejar ciego a cualquiera que no emitiera el mismo brillo, por ello tenían prohibido salir de aquel planeta para no lastimar a otros.
Para todos los habitantes, esto no tenía gran importancia, ya que no tenían razones para salir de su hermoso sistema. Derek, por otro lado, era un chico aventurero y valiente, él no pensaba que ese lugar fuera hermoso, lo veía más como una cárcel. Él siempre soñó con nuevas experiencias y aventuras llenas de peligro, pero sabía muy bien que en su sistema, o en “su prisión de estrellas”, como él la llamaba, jamás iba lograr tener una aventura, ya que, a pesar de ser un lugar hermoso visualmente, no había gran cosa para hacer.
Empezaba un día nuevo en Astromi y ya habían pasados seis meses desde que Derek empezó con su plan para poder huir de aquella cárcel tan hermosa. Él planeaba ir directo al Sol, porque había oído que, en aquella estrella, los habitantes vivían todo tipo de peligros en su día a día, ya que el Sol no era un lugar muy seguro, ya fuera por sus extrañas criaturas o por las altas temperaturas producidas por grandes cantidades de lava que brotaban del suelo. Por esta razón, a nadie le gustaba vivir en el Sol y se terminaban mudando, por eso mismo, era la estrella más solitaria.
Viajó en una nave que él mismo construyó y, sin avisar a nadie, partió en busca de aventuras. Ya en el espacio abierto, se percató de la luz que provenía de él, era demasiado brillante, pero entre más se alejaba de su sistema, más iba perdiendo brillo. Después de alejarse mucho, la luz ya no refulgía más.
Derek se sintió, por primera vez en toda su vida, libre, pero también empezaron en él las dudas. “Si ya no brillo más, ¡ya no puedo lastimar a nadie!”, pensó con alegría. “Entonces, ¿por qué me prohibían salir?”, sus pensamientos fueron interrumpidos, pues ya había aterrizado en el Sol después de largas horas de viaje.
Derek quedó impresionado al ver qué tan diferente era el Sol a su sistema Astronimi. Bajó de la nave decidido a ir en busca de asombrosas aventuras.
Pasaron los días, Derek definitivamente lo estaba disfrutando, sin embargo, algo estaba mal, cada día que pasaba se sentía más agotado, no tenía las fuerzas ni para levantarse. Al poco tiempo, Derek dejó de ser una estrella más en el enorme espacio, pues al perder su brillo, perdió su vida.

Deja un comentario