Diego Alejandro López Martínez
Hace mucho tiempo, en una aldea ubicada en medio de la selva, vivía un grupo de animales: el mono Pepe, la rana Pedro, el gato Pérez y el rinoceronte José. Este último era muy rico y grande, pero también era muy avaro.
Un día, toda la aldea fue azotada por una terrible plaga, nadie sabía qué era o de dónde venía, pero repentinamente las cosechas comenzaron a pudrirse y los animales perdieron la vista. Las reservas no eran suficientes para alimentar a la aldea completa, así que al mono Pepe se le ocurrió pedir la ayuda del gran rinoceronte quien, como era de esperarse, se negó rotundamente.
Poco a poco los animales fueron muriendo, empezando por Pepe. Desesperados, decidieron volver a pedir la misericordia del rinoceronte y enviaron a Pedro para hacerlo, pero el resultado fue el mismo: José se burló de la pequeña rana azotándole la puerta en la cara. A los pocos días, también Pedro murió.
Como la vida es caprichosa, no pasó mucho tiempo hasta que la plaga afectó a José dejándolo ciego igual que a los demás. Así que una mañana, mientras buscaba comida a tientas, el rinoceronte chocó contra un árbol y cayó al suelo. Era tan grande que no podía levantarse sin ayuda, así que gritó para que alguien le brindara auxilio. El único que quedaba con vida era el gato Pérez, pero estaba tan desnutrido por la falta de comida que no fue capaz de levantar al gran animal: «Si tan solo hubieras compartido un poco de lo que tenías. Has condenado a la aldea y a ti mismo a la perdición».

«Animales» por Fernando Alonso

Deja un comentario