Adicciones y excesos

Alondra Ceballos Ruiz

Considero que todos en algún punto de nuestras vidas hemos tenido vicios, como fumar, tomar café, hacer ejercicio o pasar mucho tiempo en el celular; sin embargo, es importante saber cuándo todas estas actividades se convierten en una adicción.

Para empezar, las adicciones son las acciones que las personas hacen por dependencia o necesidad. De este modo, las adicciones se pueden relacionar solo con el consumo de alcohol, drogas o sustancias dañinas para el cuerpo, pero también se pueden relacionar con actividades que realizamos y que a simple vista parecen inofensivas. Las adicciones se pueden clasificar en tres grupos:

Obra: Entrega/ Gustavo Ronzón

1. Adicciones a sustancias: es la necesidad por tomar sustancias ilícitas, relajantes o medicinales, en las que podemos incluir el café, alcohol, nicotina, psicofármacos, entre otras.

2. Adicciones conductuales: son aquellas donde se realizan actividades de forma descontrolada, es decir, la persona se vuelve adicta a estas actividades, unos ejemplos: comprar, trabajar, jugar, comer, etc.

3. Adicciones emocionales: en este tipo de adicciones, el individuo genera una dependencia emocional, ya sea por algún rompimiento, muerte o alejamiento que genera otra persona al que la persona es dependiente, impidiendo que esta pueda avanzar.

Sin embargo, las cosas que nos gusta hacer no se convierten en adicciones si sabemos controlar los excesos. Todos tenemos hábitos y cosas que disfrutamos al punto de quererlas hacer todo el tiempo; comer algo que nos gusta mucho o estar con una persona todos los días es normal, hasta que dependemos de esa acción, llegando a ser adictos a eso. Debemos darnos cuenta de nuestros excesos, es decir, si en realidad estamos haciendo las cosas porque nos gustan o porque dependemos de ellas para seguir adelante. Debemos ser responsables de nuestras acciones, por ejemplo: si nos gusta tomar café todo el tiempo, pero no podemos parar de hacerlo, debemos poner un límite al consumo de esta bebida en nuestro día a día. Nos puede ayudar recurrir a un especialista que nos enseñe cómo manejar el impulso de cometer excesos.

Si nuestras adicciones son más perjudiciales para el cuerpo, me refiero a drogas, tabaco, alcohol, entre otras, debemos tener en cuenta las consecuencias que nos lleva consumirlas, porque es más fácil que estas sustancias se conviertan en una adicción.

Yo pienso que todo en exceso es malo. Sin embargo, es difícil dejar de hacer algo que nos fascina, dejar de comer nuestra comida favorita, ya no escuchar una canción, entre muchas cosas más. Todo esto es bueno si ponemos límites, ya que nos ayudan a disfrutar lo que estamos haciendo, por ejemplo, supongamos que a una persona le gusta jugar videojuegos cuando llega del trabajo, digamos, toda la noche, pero un día, su jefe le pide que se lleve unos documentos que tiene que llenar para el siguiente día, cuando llega a su casa y se pone a trabajar en los documentos, tiene muchas ganas de jugar videojuegos, lo que no le permite concentrarse en su trabajo, debido a eso, decide jugar un rato antes de comenzar con su trabajo; lo que parecían unas pocas partidas se convirtieron en horas, ya que no pudo poner un límite de tiempo.

A veces, las adicciones nos apartan de nuestras obligaciones sin que nos demos cuenta. No son algo sencillo de llevar, pero tampoco es imposible, se requiere luchar contra ellas:

Primero: tener la iniciativa para darnos cuenta de las cosas que nos hacen depender de ellas para vivir.

Segundo: obtener la información necesaria para acudir con un especialista o lugar para dejar atrás las adicciones, ya que es más fácil salir adelante con ayuda profesional.

Tercero: tener el compromiso de seguir haciendo estas cosas, sin que nos perjudiquen, de tal modo que no las necesitemos todo el tiempo para seguir adelante.

Las cosas se pueden convertir en adicciones si la presión social impacta en nosotros, como las amistades, retos de internet o series de televisión.

Hablando de adicciones como el alcohol, drogas o tabaco, algunas frases como “es solo una probadita”, “no te va a pasar nada” o “que podría pasar”, son muy comunes para tomar el riesgo de consumir alguna sustancia que sea muy difícil de dejar. Casi todas las personas hemos pasado por esto de alguna forma, consciente o inconscientemente, invitando a otras personas o siendo invitados por amigos. Sin duda, es importante decir no a estas propuestas, más si sabemos que son perjudiciales para nuestra salud.

Como todo en la vida, hay cosas buenas que se pueden convertir en malas si no sabemos manejarlas con responsabilidad. Los excesos y adicciones pueden ser un tema complicado o que a mucha gente le da miedo tocar. Sin embargo, teniendo en cuenta un buen manejo de las cosas, podemos disfrutar todo lo que nos gusta sin dependencias o necesidad de hacerlo todo el tiempo, con límites: si salimos a un restaurante con nuestros amigos y al entrar hay una promoción de cerveza, eso no es un motivo para beber demás, es más, eso no es motivo para beber.

Recapitulando mi punto de vista, pienso que todos debemos disfrutar de lo que nos gusta, aunque a veces haya que darnos un respiro para no excedernos mucho, ya que, además de una adicción podemos generar otro tipo de problemas como el estrés. El ser humano siempre busca mejorar en el trabajo, en la escuela o en la vida rutinaria, sin motivo o con alguna meta, por ejemplo: el primer puesto en un videojuego, una nota alta en un proyecto o examen. Aunque nos guste destacar, siempre debemos tener en cuenta que para ser mejores debemos darnos un descanso también. Siempre miremos hacia adelante, pensemos si lo que estamos haciendo nos dejará algo bueno a largo plazo. Que las adicciones no formen parte de tu vida y que las cosas que disfrutas siga ahí, siempre y cuando las llevemos con responsabilidad.

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