¿En qué mundo quieres vivir?

Zahori Michelle Alonso García

Muchos de nosotros hemos exigido en algún momento de nuestras vidas un trato justo y equitativo. La equidad debeía prevalecer en el trabajo, la escuela y cualquiera de nuestras actividades. Desafortunadamente no siempre es así.

Piense en un día común de su vida. Quizá tenga prisa por ir al trabajo, por asistir a aquella importante reunión o quizá vaya apresurado por llegar temprano a la escuela. Si tiene suerte, ese mismo día almorzará con su familia, compartirá con sus colegas, compañeros o amigos alguna que otra idea o hablarán de sus planes para la noche, con quién saldrán, quién es el motivo de sus desvelos.

Ahora piense que ese no es su día, sino otro, uno donde sienta una constante ansiedad al escuchar bromas de sus colegas cuando le preguntan acerca de sus planes para el fin de semana, uno donde no pueda compartir los detalles de su vida, con quién sale, quién le gusta, a quién ama. Imagine no poder salir a la vía pública con su pareja de la mano por miedo a ser atacado, vilipendiado, agredido y porque en el camino recibe constantes críticas, mofas o insultos.

Espero, de todo corazón, que su vida se parezca a la del primer escenario. Sin embargo, siento hacerle ver que lamentablemente muchas personas viven en el segundo escenario todos los días, a todas horas, esa es su realidad.

Las personas de la comunidad LGBTTTIQ+ sufren de discriminación, rechazo y de falta de reconocimiento de sus derechos todos los días, en este y en otros países del mundo. Incluso, en algunos lugares, son privados de su derecho a la libertad y, a veces, son condenados a muerte. Tener una pareja del mismo sexo es ilegal en 76 países, las personas abiertamente homosexuales son detenidas y sentenciadas a condenas humillantes e injustas, incluso, como ya dije, son ejecutadas, a veces, públicamente, por desgracia

Hoy, en todas partes del mundo, especialmente en México, lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, etc. sufren discriminación en cada aspecto de su vida diaria. Muchos niños crecen siendo intimidados por sus compañeros, abandonados por sus familias y en algunos casos son obligados a dejar la escuela. Como adultos, muchas personas enfrentan violencia, segregación y estigma social. Las personas LGBT… también se enfrentan a hostilidades arraigadas en el pensamiento y en la moral enseñada desde los hogares, la cual termina pasando a nuestros lugares de trabajo, las escuelas e incluso las leyes.

Mi principal objetivo con este ensayo es intentar incidir en la forma de pensar de las personas, invitarlos a ser empáticos, a que vean cómo es que las personas LGBT… se enfrentan con estos estigmas sociales día a día.

Para cambiar las actitudes de las personas se requiere de tiempo, esfuerzo y perseverancia. Se necesita que hagamos escuchar nuestra voz y denunciemos la homofobia y la transfobia; es nuestra responsabilidad luchar contra ellas y esforzarnos por lograr un mundo verdaderamente libre e igualitario.

Nos queda un largo camino por recorrer. No será fácil. Pero debemos preguntarnos: ¿queremos vivir en un mundo donde el amor es atacado o donde es celebrado, un lugar donde las personas vivan con temor o con dignidad?

Mes del orgullo/ Internet

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