Ana Luisa Téllez Rosales
Estoy muerta… O eso creo.
Estoy parada en una calle llena de gente, sin embargo, nadie nota mi presencia.
¿Soy un fantasma? No lo creo.
De hecho, me veo igual de sólida que los demás. No me veo para nada como se supone que se ve un fantasma. La gente no me atraviesa, me esquiva de manera tan disimulada que parece natural.
Entonces, ¿por qué digo que estoy muerta? Tal vez es porque siento que no soy de aquí. Conozco este lugar, he vivido en esta ciudad toda mi vida, pero siento que soy más ligera, más irreal… ¿O más bien es este mundo el irreal?
― ¡Oye, tú! (me dice una voz. Volteo y veo a una anciana de unos setenta años o ¿tiene tan solo dieciocho?) ¿Eres nueva? (Me pregunta. Siento que es como yo) Ven (la sigo mientras entramos a un parque cercano). ¿Cómo entraste aquí?

―Recuerdo estar saltando en un trampolín, tropecé y caí inmediatamente aquí, en esta calle.
―Bueno, ¡felicidades!, saliste de tu historia y ahora estás en el mundo real.
―¿Cómo?
―Probablemente algo le pasó a tu escritor.
― ¿Escritor?
―Tú y yo venimos de un libro diferente. Por cuestiones desconocidas, el escritor dejó de escribir y salimos a esta realidad a la que no pertenecemos.
― ¿Y cómo saber que esto también no es un mundo escrito?
―Probablemente también lo sea, pero al menos el escritor nos deja reflexionar sobre nuestra existencia ¿no? Todo lo que hacemos y decimos es porque el escritor así lo quiso. Es más, es probable que nuestro escritor solo sea un personaje de otro escritor y ese a la vez otro personaje y así hasta el infinito.
―Pero ¿por qué el escritor permite que tengamos esta conversación? Es algo contradictorio…
―Supongo que cree que esto es interesante o quiere impresionar a alguien o quiere que publiquen su cuento en la página de la escuela.
― ¡Qué razón más ridícula!
―Solo es una suposición. Además, recuerda que el escritor puede ser una simple niña de doce años, de primero de secundaria, a la que le encargaron una tarea.
Me quedé muy confundida. No recuerdo qué edad tenía al momento de caer en esta realidad, solo sé que me siento mucho más vieja y mi existencia me parece algo infantil, simple y un poco inútil.

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